miércoles, 4 de mayo de 2016

MI GRAN "SÍ".


Ya conocemos la famosa frase: “Toda aventura comienza con un SÍ”. Si nos ponemos a pensar, es muy cierta; el sí de los novios, el sí de un nuevo proyecto, el sí que le das al amigo que te invita a ir de mochilazo, etc.

Recuerdo mis veinte años como si fueran ayer, aquella época universitaria en la que empiezas a ser más auténtico y buscas tu independencia, los primeros amores intensos, esos que muchas veces te marcan para toda la vida porque entregas todo de ti, tu ternura, tu pasión, y en la juventud especialmente: tu locura. Y cuando se acaban, solo te queda ser mucho más fuerte.

A menudo las personas solemos temer la soledad, es importante para nosotros sentirnos amados y valiosos, sin embargo nos enredamos en relaciones con otras personas que acaban estando igual y hasta peor que nosotros, emocionalmente hablando. Es cuando todo termina en relaciones tóxicas y dependientes, olvidando nuestra verdadera esencia. Y es que no necesitamos de algo o alguien para sentirnos importantes. Basta con mirar a nuestro alrededor para saber lo afortunados que somos, basta con ver la inmensidad del cielo para saber que toda la energía creadora nos ha sido regalada en bandeja de oro.

Siempre me he considerado una chica “pava” (tonta, algo lenta) por haber tratado de complacer la mayor parte del tiempo a los demás, muchas veces en contra de mi voluntad. No he sido como la mayoría de gente que he conocido, una “rebelde sin causa” o anti-reglas (pese a no estar de acuerdo con muchas normas establecidas). Una de las cosas que debo rescatar de la educación en mi familia, es el respeto por las decisiones del otro, lo cual considero como la clave para la felicidad.

Fue durante la época universitaria  en la que había terminado la relación sentimental más larga que tuve, de hecho me absorbí bastante en ella que hasta me olvidé de mí misma y amigos. Pero al mismo tiempo, fue necesaria dicha ruptura para poder abrir los ojos y la mente. Fue cuando descubrí la infinidad de posibilidades que la vida me brindaba. Saboreé la libertad como nunca antes la había probado. Comencé a frecuentar a mis amistades, las cuales hasta la fecha conservo como oro, porque sin esos locos, mis sonrisas serían en menor cantidad.

Casualmente, sentí que empecé a atraer a mi vida a gente con gusto por el arte (música, fotografía, pintura, escritura, artes escénicas, etc.), un lado, hasta ese entonces, bloqueado en mí. 

Añoro esos días en los que mi mejor amigo y yo salíamos por las tardes para buscar alguna calle o avenida, algún sitio de la ciudad que tratara de transmitir lo que sentíamos a través de la fotografía: bohemia, locura y rebeldía. Me encantaba posar para la cámara al aire libre, sintiendo el aire golpear mi rostro mientras que al mismo tiempo hacía danzar cada uno de mis cabellos alborotados, (ya había perdido la vergüenza por la confianza y complicidad que había entre ambos). ¡LIBERTAD! 

Aprovechábamos la luz de cada atardecer para obtener las mejores tomas. Sin embargo, también sabíamos sacar las mejores escenas de un atardecer nublado, por un lado el horizonte que se perdía entre el cielo y el mar, por el otro extremo la zona desértica, a la cual atravesaba la carretera principal, en la que fantaseaba algún día estar de pie y “tirando dedo”, yendo de un lugar a otro, sin un destino fijo, como siempre he dicho “a donde mi nariz apunte”; conociendo gente, recargándome con la energía inagotable de la madre naturaleza, aprendiendo día tras día cosas nuevas y poder transmitir lo poco que sé.

En definitiva, mi gran “SÍ” fue haber dejado atrás mis miedos y vergüenza, haberme atrevido a salir al mundo, para mostrarme tal y como soy, apreciando la belleza de cada rincón de nuestra tierra, de cada persona y circunstancia.


Lesbohéme.

Photo by: Kervokein - https://www.facebook.com/rkervin?fref=ts

lunes, 2 de mayo de 2016

VIAJERA DE LA VIDA.


A partir de este momento, se marca un antes y un después en este espacio, en este blog. A partir de ahora es cuando empieza mi vida como viajera, dispuesta a recibir toda la experiencia, conocimiento y hazañas que solo una travesía puede brindarte. 
Que la energía del universo concentrada en la totalidad de mi ser, se manifieste a través de cada una de mis palabras e imágenes, y pueda transmitir lo mejor de mi persona a cada ser viviente que toque mi vida.
Soy una simple servidora de la madre naturaleza, con la misión de transmitir su belleza y crear conciencia para que cada vez seamos más las personas que con entrega y pasión logremos ser parte del TODO.

Lesbohème.