miércoles, 4 de mayo de 2016

MI GRAN "SÍ".


Ya conocemos la famosa frase: “Toda aventura comienza con un SÍ”. Si nos ponemos a pensar, es muy cierta; el sí de los novios, el sí de un nuevo proyecto, el sí que le das al amigo que te invita a ir de mochilazo, etc.

Recuerdo mis veinte años como si fueran ayer, aquella época universitaria en la que empiezas a ser más auténtico y buscas tu independencia, los primeros amores intensos, esos que muchas veces te marcan para toda la vida porque entregas todo de ti, tu ternura, tu pasión, y en la juventud especialmente: tu locura. Y cuando se acaban, solo te queda ser mucho más fuerte.

A menudo las personas solemos temer la soledad, es importante para nosotros sentirnos amados y valiosos, sin embargo nos enredamos en relaciones con otras personas que acaban estando igual y hasta peor que nosotros, emocionalmente hablando. Es cuando todo termina en relaciones tóxicas y dependientes, olvidando nuestra verdadera esencia. Y es que no necesitamos de algo o alguien para sentirnos importantes. Basta con mirar a nuestro alrededor para saber lo afortunados que somos, basta con ver la inmensidad del cielo para saber que toda la energía creadora nos ha sido regalada en bandeja de oro.

Siempre me he considerado una chica “pava” (tonta, algo lenta) por haber tratado de complacer la mayor parte del tiempo a los demás, muchas veces en contra de mi voluntad. No he sido como la mayoría de gente que he conocido, una “rebelde sin causa” o anti-reglas (pese a no estar de acuerdo con muchas normas establecidas). Una de las cosas que debo rescatar de la educación en mi familia, es el respeto por las decisiones del otro, lo cual considero como la clave para la felicidad.

Fue durante la época universitaria  en la que había terminado la relación sentimental más larga que tuve, de hecho me absorbí bastante en ella que hasta me olvidé de mí misma y amigos. Pero al mismo tiempo, fue necesaria dicha ruptura para poder abrir los ojos y la mente. Fue cuando descubrí la infinidad de posibilidades que la vida me brindaba. Saboreé la libertad como nunca antes la había probado. Comencé a frecuentar a mis amistades, las cuales hasta la fecha conservo como oro, porque sin esos locos, mis sonrisas serían en menor cantidad.

Casualmente, sentí que empecé a atraer a mi vida a gente con gusto por el arte (música, fotografía, pintura, escritura, artes escénicas, etc.), un lado, hasta ese entonces, bloqueado en mí. 

Añoro esos días en los que mi mejor amigo y yo salíamos por las tardes para buscar alguna calle o avenida, algún sitio de la ciudad que tratara de transmitir lo que sentíamos a través de la fotografía: bohemia, locura y rebeldía. Me encantaba posar para la cámara al aire libre, sintiendo el aire golpear mi rostro mientras que al mismo tiempo hacía danzar cada uno de mis cabellos alborotados, (ya había perdido la vergüenza por la confianza y complicidad que había entre ambos). ¡LIBERTAD! 

Aprovechábamos la luz de cada atardecer para obtener las mejores tomas. Sin embargo, también sabíamos sacar las mejores escenas de un atardecer nublado, por un lado el horizonte que se perdía entre el cielo y el mar, por el otro extremo la zona desértica, a la cual atravesaba la carretera principal, en la que fantaseaba algún día estar de pie y “tirando dedo”, yendo de un lugar a otro, sin un destino fijo, como siempre he dicho “a donde mi nariz apunte”; conociendo gente, recargándome con la energía inagotable de la madre naturaleza, aprendiendo día tras día cosas nuevas y poder transmitir lo poco que sé.

En definitiva, mi gran “SÍ” fue haber dejado atrás mis miedos y vergüenza, haberme atrevido a salir al mundo, para mostrarme tal y como soy, apreciando la belleza de cada rincón de nuestra tierra, de cada persona y circunstancia.


Lesbohéme.

Photo by: Kervokein - https://www.facebook.com/rkervin?fref=ts

lunes, 2 de mayo de 2016

VIAJERA DE LA VIDA.


A partir de este momento, se marca un antes y un después en este espacio, en este blog. A partir de ahora es cuando empieza mi vida como viajera, dispuesta a recibir toda la experiencia, conocimiento y hazañas que solo una travesía puede brindarte. 
Que la energía del universo concentrada en la totalidad de mi ser, se manifieste a través de cada una de mis palabras e imágenes, y pueda transmitir lo mejor de mi persona a cada ser viviente que toque mi vida.
Soy una simple servidora de la madre naturaleza, con la misión de transmitir su belleza y crear conciencia para que cada vez seamos más las personas que con entrega y pasión logremos ser parte del TODO.

Lesbohème.


lunes, 19 de noviembre de 2012

REALMENTE, ¿ERES FELIZ?


¿Alguna vez has sentido el poder de la gratitud estremecer tu alma hasta hacerte romper en llanto? ¿Has experimentado el contemplar el canto de una mujer en el coro de una iglesia? ¿Alguna vez te has sentido parte de la inmensidad del firmamento y el mar? ¿Alguna vez te has regocijado con el vuelo de las aves y has admirado su belleza? ¿Alguna vez en tu vida contemplaste a Dios en la sonrisa de un niño? ¿Alguna vez te perdiste en el momento eterno de la caricia infinita del ser que más amas en la vida? ¿Has tratado de cambiar tu perspectiva respecto a cada ámbito de tu vida? ¿Lograste anteponer una sonrisa y te olvidaste del enojo en un momento difícil? ¿Te has puesto a reflexionar acerca de cómo te sientes realmente? ¿Sabes por qué estás aquí? ¿Para qué? ¿Cuál es el fin? ¿Cuál es tu verdadero propósito?
Solía, mantener una vida “normal” para el resto de la gente. Asistía a la escuela, me reunía en eventos familiares, reía, lloraba, me enojaba; de acuerdo a cada situación que la vida me presentaba. Y es que desde pequeños nos educan de esa forma; nos dicen que cuando uno está feliz, ríe; si estás triste pues, debes tener expresión de congoja en tu rostro y si la pena es mucha pues había que llorar.
Siempre me gustaba reunirme con gente mucho mayor que yo, sobre todo familia porque sentía que aprendía de ellos a través del relato de sus innumerables experiencias, me gustaba escucharlos y de vez en cuando opinaba al respecto, algunas veces me callaban, otras se reían de lo que decía; en fin, muchas reacciones.
Por otro lado, durante esas reuniones percibía que habían momentos en que esas personas estaban alegres, felices; y otros en los que andaban tristes, agobiados y deprimidos por las situaciones que atravesaban en sus vidas. Este comportamiento era constante y lo califiqué de “normal” ya que todos actuaban así. Del mismo modo actuaba yo también.
Pasé por muchas experiencias, así que mi humor y forma de sentir eran de acuerdo a las experiencias que se presentaban en mi vida. Pero llegó un momento en el que me pregunté: ¿Está bien esto de sentirse unas veces bien y mal luego? ¿Por qué no podemos sentirnos bien siempre? ¿Por qué no todo es alegría? ¿Es posible que el bienestar sea eterno? Considero que cuando esas interrogantes llenaron mi conciencia, sentí que era el comienzo del fin y de un resurgimiento al mismo tiempo; en otras palabras: una crisis; expresada en reflexiones, pensamientos, confusiones, decisiones; era el indicio de que algo estaba por cambiar; no sabía qué ni cómo, pero sí sentía que sería gratificante.
Comencé por sentirme única, inigualable, y si veía a alguien un tanto parecido a mí en cualquier aspecto, buscaba la forma de no parecérmele más. Estaba en busca de mi originalidad, de mi autenticidad. Y así pasé un tiempo hasta que empecé a sentirme bicho raro porque sentía que la gente me miraba de forma extraña cuando hacía o decía algo. Pero igual yo era feliz. Había buscado autenticidad y esas eran las consecuencias. Con esta experiencia comencé por aceptar las consecuencias de mis actos y a llevarlas con orgullo y una sonrisa de oreja a oreja. Tiempo atrás el hecho de que la gente me mire “mal” me hubiera devastado y avergonzado, pero desde esa “crisis”, aquello se terminó.
Me cansé de buscar la aprobación de la gente, así que comencé a hacer todo al revés, como dando la contra, empecé como jugando y se terminó convirtiendo en mi forma de ser; primero por joda y luego de verdad, me sentía bien porque estaba siendo yo misma, libre de prejuicios y cosas que la sociedad impone. Establecí mis propias reglas. Aposté por lo desconocido y lo prohibido, algunas me gustan hasta el día de hoy, otras las erradiqué por completo. Al mismo tiempo, noté que esa inestabilidad en cuanto a la forma de sentirme continuaba; en el fondo quería las respuestas a todas mis interrogantes pero no sabía cómo encontrarlas. Fue cuando comencé a pedir como “señales” a la vida para poder encontrar la solución a mis preguntas. Algunas personas llegaron a mí, así como también libros y acontecimientos de los cuales quedaba asombrada. Comencé por relacionar todo lo que conocía, algo así como tratar de encontrar un punto de similitud en todo en cuanto existe.
Conocí a una persona que me permitió encontrarme conmigo misma. Aquel momento fue como una guerra dentro de mí, quise ser buena y mala al mismo tiempo. Quise dejar de ver lo malo como tal y me pregunté: ¿Realmente las cosas son buenas y malas, o es que uno las ve de acuerdo a su conveniencia, de acuerdo a sus patrones de conducta influenciados por terceros, sean estos padres, hermanos, familia en general, amigos, etc.?
Cierto día una muy querida amiga me prestó un libro y me dijo: “Toma esto, quiero que lo leas. Dicen que es muy bueno. A ver si te sirve y te aclaras de tus confusiones.” Tomé el libro y vi que decía “El Secreto” en la portada; no le presté importancia, de hecho mi hábito de la lectura se había estado esfumando desde hacía ya buen tiempo. Los días pasaron y el libro seguía por algún rincón de mi habitación. De repente decidí ver de qué se trataba, lo abrí y comencé a leer una serie de acontecimientos sobre la ley de la atracción, de cómo nuestros pensamientos determinan lo que somos. Me pareció estupendo este nuevo descubrimiento. Comencé a aplicar ciertos consejos del libro en mi vida. Al principio tuve dudas, pero a pesar de ello decidí creer; al fin y al cabo no tenía nada que perder. Noté ciertos cambios en el día a día y me di cuenta que la forma de sentirme también era determinante en mi vida. Aún así no terminaba de encontrar mis respuestas, más bien sentía que era el comienzo de un largo viaje, un viaje a lo desconocido; un viaje al interior. En el fondo deseaba conocer a alguien o algo que pueda darme las pistas a mi gran interrogante: ¿Por qué estamos aquí? ¿Para qué?
Mi mejor amiga y yo habíamos planeado viajar a una ciudad que está a un par de horas de la mía; no pudimos viajar juntas, así que viajé primero yo y al día siguiente ella. El motivo del viaje fue salir a un local de diversión nocturna que nos habían recomendado, así que asistimos a dicho lugar el día en que ella llegó. Luego de un momento de haber llegado al local, noté la presencia de una chica quien estaba con un amigo; había algo en ella que me atraía y quería de alguna u otra manera acercármele. Pasadas las horas, en la pista de baile, me fui acercando hacia donde ella estaba y le inicié la conversación, se mostró muy amable tanto así que intercambiamos teléfonos. Continué bailando por un rato más hasta que me fui. Al día siguiente le escribí mensajes de texto al celular y fue así como las conversaciones entre ambas se hicieron más amenas y nos hicimos amigas. Al preguntarle a qué se dedicaba, me dijo que a equilibrar la energía de las personas y enseñarles a ver el aura; cuando me dijo aquello me quedé estupefacta, quise saber más sobre ella; con el pasar del tiempo le comenté acerca de mis confusiones y ella se mostraba como una guía espiritual para mí con sus consejos y su misma forma de ser, de pronto me di cuenta que la vida me estaba dando lo que anhelaba en lo más profundo de mi ser: conocer a alguien o algo que me permita hallar las respuestas que necesitaba tanto. Hablábamos continuamente y ella fue brindándome sus conocimientos acerca de todo lo que sabía, que no somos materia únicamente sino energía, que somos un todo; también me permitió conocer nuevas cosas acerca de la ciencia tales como la física cuántica que algunos científicos la relacionan con el despertar de la consciencia; de manera que confirmaba lo que decía en “El Secreto”, somos un todo, de manera que nuestra forma de ser influye al mundo entero. Fue cuando me di cuenta que el cambio que yo tanto anhelaba en el mundo debería empezar en mí misma. Que todo es relativo y nada absoluto. Que es la forma en cómo vemos las cosas la que determina el día a día en nuestras vidas. De manera que si cambiamos nuestra perspectiva, cambiamos el mundo. El simple hecho de saber todo esto me hizo sentir una enorme liberación y paz en mi interior, como si mis interrogantes comenzaran a disiparse lentamente. Era el momento de esperar a que cada solución llegase en el tiempo adecuado. Ya no me sentía angustiada. Comencé a trabajar en mis pensamientos y en cambiar mis perspectivas, empecé a educarme a mí misma. Fue de esa forma en que vi cómo vida se iba acomodando y llegué a la conclusión de que únicamente estamos aquí para ser felices sin afectar la felicidad ni el bienestar de los demás. De pronto mis ganas de hacer lo que quiero sin necesidad de la aprobación de alguien se fueron manifestando nuevamente, comencé por valorar cada instante de mi presente, cada cosa, a todo en cuanto me rodea; a apreciar y considerar a las personas como verdaderos maestros y guías de los cuales siempre hay algo que aprender, desde el más indefenso y menos inteligente hasta el más poderoso de los seres.
Mi lado más sublime, vulnerable y noble empezó a despertar.
Fue cuando me di cuenta de que la felicidad eterna sí existe, que sí puede ser constante y que realmente podemos evitar esos altibajos (depresión, estrés) de los cuales somos esclavos muchas veces. El secreto es cambiar la perspectiva de ver el mundo. El secreto es no vivir del pasado ni del futuro; sino del presente y ser conscientes de él, eligiendo ser felices, amando lo que hacemos y ayudando a los demás a ser felices sin sentirnos responsables de sus vidas porque ellos son los únicos que pueden elegir entre ser felices o no.
Recuerda que nada es casualidad, que todo lo que tienes es lo que has deseado hasta hoy. Si quieres ver algún cambio pues cámbiate a ti mismo. Solo hace falta creer, amar y ser agradecidos. 
LESBOHÈME.

miércoles, 18 de julio de 2012

MONTMARTRE

Collage made by Lesbohème.


Collage de algunas pinturas de famosos artistas en honor al barrio de Montmartre (cuna de la bohemia) en PARIS;lugar que los albergó por algunos años y en donde se inspiraron para hacer sus grandes obras.
Artistas como Pablo Picasso, Ernest Hemingway, F. Scott Fitzgerald, Cole Porter, Gertrude Stein, Salvador Dalí, Luis Buñuel, entre otros;solían reunirse en los café-bares de la La Bella Époque para discutir sobre sus propias creaciones y/o trabajos, al mismo tiempo para disfrutar de los placeres de la vida.
Pobres, llenos de ingenio y amantes de la vida; son las características que tuvieron en común estos grandes personajes que sin duda alguna marcaron la historia del mundo y que hoy en día nos siguen sorprendiendo con cada una de sus obras que dejaron como herencia a la humanidad entera.

jueves, 14 de junio de 2012

SOLO QUIERO SER...BOHEMIA.


Borcegos marrones, pantalón beige semi-ajustados, camiseta negra, cabello suelto, con un bolígrafo en una mano escribiendo estas líneas, sobre una mesa con una sombrilla, cuatro sillas, mi mochila en una de ellas, la carta y mi whisky. La otra mano rozando mis labios, mi nariz logra percibir el profundo olor del trago pese a la considerable distancia.
Con el reproductor musical escuchando La Bohème, en versión electrónica. Estoy sintiendo el ritmo de la canción con uno de mis pies.
De pronto ciertas emociones me asaltan y siento una presión en el pecho, lo quiero negar, no quiero aceptar el miedo que me embarga. De repente aparece en mi mente removiendo todo, haciendo que vuelva a la incertidumbre que tanto me atormenta… ¡YA DÉJAME EN PAZ!
Buscando ideas qué plasmar aquí, siento ganas de escribir, de pronto me exijo a mí misma y el pensamiento de “ERES UNA MEDIOCRE” me ataca nuevamente.
Y es que no quiero ser alguien importante, a decir verdad, sí quiero serlo…lo confesé. Pero no quiero ser como esos personajes estúpidos que se hacen conocidos únicamente porque son bonitos y/o sexys. Yo quiero enriquecer el intelecto, pero no de manera científica, porque la ciencia es inexacta, tampoco digo ser perfecta; simplemente que, me gusta discutir sobre el lado humano de las personas, el cómo está compuesta esta sociedad.
No quiero ser un Vargas Llosa, solo quiero ser la chica bohemia y que me recuerden así, en mi verdadera esencia. No sueño con lujos ni con el amor perfecto, solo quiero ser consciente y amar todo lo exterior como lo interior de mi ser.
PRIMER SORBO DE WHISKY:
Primer Paso       : oler el whisky y embriagarse hasta los pulmones.
Segundo Paso   : mojar los labios en el licor, sentir cómo se evapora en la boca y cómo emana el aroma por la nariz y la boca.
Tercer Paso        : beber un buen sorbo, degustarlo en la lengua, sentirlo en el paladar y luego embriagar el tracto digestivo.
Mmm…siento adormecido el paladar. Es una sensación única. Es tan elegante, tan simple y tan profundo; con el solo hecho de observarlo siento que me embriago y fluyo en su esencia. Ahora siento que soy parte de él.
Amo el arte, pero considero no ser buena en ello, pero creo que es normal porque no he tenido la oportunidad de ponerlo en práctica. Me apasiona la música, el teatro y la escritura, en ese respectivo orden. Y el ser así es parte del ser bohemio; muchos creen que únicamente es ser un beodo, pues no; el ser bohemio es algo que va en contra de las comodidades y lujos de la sociedad.
Levanto la cabeza y apenas se distinguen unas cuantas estrellas, el cielo está muy oscuro; por cierto: ¿Quién se llevó mi luna?
Hace algún tiempo atrás, considerable tiempo diría yo, pensaba mucho y me fijaba en el lado malo de la gente, tanto así que creo que llegué a creer en la máxima de Herbert Spencer: “El hombre es malo por naturaleza”, tanto así que creo que también lo fui, y no es que sea una santa ahora, pero considero que he cambiado para bien. Pese que para llegar a la estabilidad se tiene que cumplir todo un proceso, pues ahora me siento mucho mejor. Estuve leyendo mucho sobre filosofía, religión, historia, astronomía, etc. y concluí que somos uno solo y aunque nos quieran apartar de cosas aparentemente paranormales, pues todos somos uno solo y ahí radica el verdadero equilibrio. Dejé mis estudios porque me sentí hastiada de todo y todos; sentía demasiada presión, así que me tomé un receso, creo que en algún momento de la vida es bueno hacerlo para poder dedicarse a uno mismo y replantearse qué es lo que realmente quiere y hacia dónde va. Esto trajo consecuencias negativas como positivas; la que más gracia me causa es cuando mis amigos me dicen: “Es que yo estudio, no puedo. Claro, como tú no haces nada…” sobre todo cuando los inquieto para hacer algo. Si hay algo que he aprendido es  que hay tiempo para todo y de sobra (para los que creen que existe, ya que para mí el tiempo no existe), muchas de las veces al inicio me incomodaban ese tipo de comentarios, pero ahora me causan mucha risa.
Sé que deben pensar que soy una hijita de mami y papi…pues sí, lo soy; que lo tengo todo (al menos lo que necesito y no quejarme)…y sí pues, también. Y no quiero parecerles engreída ni malcriada, no es esa mi intención. Que es inmaduro de mi parte, lo asumo; pero también comprendan que me era necesario tomarme un breve descanso; entiendan que no podía más, especialmente porque no me gusta mi carrera. Sin embargo, hace unos días hablé con mi madre, que me dijo las palabras más hermosas que pudo haberme dicho en toda mi vida:”Yo quiero que seas libre, que seas independiente. Solo viéndote así, sentiré que he cumplido contigo. Quiero que seas LIBRE”; cuando me dijo eso me sentí maravillada, sentí que el universo llenó mi ser de un amor único, el cual me motivó a decidir retomar mi vida profesional.
Me di cuenta que si no arriesgo, me quedo estancada y no quiero vivir más este letargo. Una vez terminada mi carrera, seré libre por fin y podré vivir a mi manera, haciendo lo que más me gusta. Muchos calificarían que el estilo de vida que anhelo, es mediocre, pero no lo veo así, simplemente no quiero complicarme tanto.
SEGUNDO SORBO DE WHISKY:
Siguiendo los respectivos pasos ya mencionados…mi cuerpo se estremece.
De repente mis más bajos instintos me acechan; me siento atractiva, inalcanzable, con el poder de tener a cualquiera, a quien se me antoje. Pero tengo una conciencia que lo controla todo. Hubiera sido más fácil ser un animal o un ser que en vez de sangre tenga clorofila.
Probablemente sea el cliente más molestoso de este lugar, ya que soy la única en el establecimiento y solo estoy con un vaso de whisky, el cual bebo con mucho amor y sutileza para poder disfrutarlo. Es la primera vez que hago esto y se siente tan bien.
Está sonando una canción que me transporta a mi locura, a mi esquizofrenia…simplemente me dejo fluir.
Y es que de esto está hecha la vida, de protagonizar nuevas experiencias y no negarte a ellas para que a futuro no lamentarnos y decir: “¿Y si lo hubiera hecho, qué hubiera sucedido?
El placer que siento ahora lo vivo, lo interiorizo, soy consciente de él porque puede que mañana o más tarde ya no esté aquí o simplemente cambie de gustos. Por eso la única satisfacción eterna es la de conocernos a nosotros mismos y amarnos tal y cual somos. Ahora amo mi vaso con whisky y luego simplemente lo dejaré ir, porque pertenecerá al ayer, así es como no me aferro. Siento que me hace falta un cigarro, me imagino aquí sentada con uno en la mano, botando el humo por la boca y acto seguido bebiendo mi trago. En fin…vuelvo a la realidad.
 TERCER SORBO DE WHISKY:
Por fin sentí el aroma de la madera. Qué delicia es sentir cómo te quema, es su poder. 
Estoy siendo consciente de sus efectos en mí. De manera similar me sentía con Melanie, cuando estaba con ella mi corazón latía a mil por hora, la presión corporal disminuía y sentía lo que llaman “mariposas en la panza”. Sentía que moría de la emoción.
En realidad siempre fui feliz a su lado; mejor dicho, adicionaba felicidad a mi vida. Era la única persona que me hizo perder el equilibrio durante un beso en milésimas de segundos, sentí que me transmitía algo (que hasta ahora no sé que fue). Aún la amo, pero di lugar a confusiones, así que supongo que por eso tuvimos que separarnos. Ahora ella confiesa ciertas cosas que aunque son dolorosas para mí; pues, trato de comprenderla porque yo también sé de heridas del corazón. En fin… siempre le emitiré amor y luz. Y es que yo permanezco en la vida de las personas si es que ellas lo quieren así, sino simplemente sigo mi camino.
CUARTO SORBO DE WHISKY:
Al ritmo de Don’t Cry de Guns N’ Roses versión Bossa Nova. Y este va en su nombre con la sonrisa elegante que siempre le gustó ver en mi rostro…ése si fue DOBLE y me quemó cerca al corazón.
La torre Eiffel en frente de mí…algún día voy a estar ahí, pase lo que pase, con o sin ti (With or Without You de U2 en mi mp3). Y es que decidí continuar mi vida porque únicamente dependo de mí misma, como lo dije antes y lo repito a continuación: “Puedo amar a una persona como también a todas al mismo tiempo sin condición alguna y sentirme igual de feliz”. Te extraño, te amo…pero no me eres indispensable.
SEXTO Y DEMÁS SORBOS DE WHISKY:
Hasta terminarlo, mientras escucho Viva La Vida de Coldplay.
SKOAL!

sábado, 9 de junio de 2012

LA VERDAD


INDIGNACIÓN es la palabra que se me viene a la mente luego de leer tan garrafales noticias, y es cuando me doy cuenta que los derechos humanos son una estupidez y que solamente fueron creados para proteger a personajes elitistas cuando algo les afecta tanto a ellos como a sus intereses.
Los gobiernos acuden a los derechos humanos únicamente cuando atacan sus intereses o investigan lo que quieren para su propio beneficio, lo mismo sucede con empresas capitalistas que únicamente velan por su rentabilidad. Mas le dan la espalda a los mismos cuando se trata de aumentar los sueldos de los trabajadores, y lo que es peor aún: se quejan cuando la población les reclama por una mejor atención en el seguro social, y es que no se dan cuenta que se juegan la vida poblaciones, naciones enteras a través del arduo trabajo que deben desempeñar bajo la jefatura o supervisión de un imperialista que no le interesa si este trabajador se llevará algún alimento a la boca el día de hoy sino que simplemente le preocupa cómo hacer que este individuo sea más productivo (eficiencia y eficacia, palabras tan de moda ahora en las ciencias económicas) para así poder vender más y multiplicar “n” veces su patrimonio.
Y es irónico el mundo en el que vivimos, dueños de compañías con ingresos que  quintuplican el PBI de un país entero, ejecutivos que les interesa un carajo la responsabilidad social, mucho menos la estabilidad ecológica de nuestro planeta, señores con carros de lujo, propiedades en distintos lugares del mundo; estos señores viajan, disfrutan, y la única preocupación que tienen es cómo rentabilizar más y más su capital para poder seguir manteniendo la vida que llevan. Por otro lado, estos magnates son lo que son gracias a la explotación que estos ejecutan sobre sus “empleados”, dicho de mejor manera “trabajadores”, no, tampoco, mejor “colaboradores” o “socios” (éstos son los términos que introducen la economía y todas sus ciencias compinches para hacer sentir que el obrero es parte de la compañía, para hacerle sentir parte de la organización, cosa que así, de manera motivada “produce más”; a través de sus distintas herramientas de gestión tanto en recursos humanos, o ahora llamado “El Talento Humano”, como también la disciplina del Marketing que no es otra cosa más que jugar con la percepción del consumidor para que éste consuma más y más un producto o servicio, y por último las Finanzas que solamente aplican artificios para así generar más rentabilidad).
Soy estudiante de la carrera de Administración de Empresas y al comienzo de mi vida universitaria  sentí que tal vez podía desempeñarme bien en la disciplina. Con el pasar de los años me di cuenta que vivía en una gran mentira al mismo tiempo que iba conociendo las distintas ramas de la Administración. No solamente me enfoqué en las ciencias económicas, sino en lo que estas afectan a los individuos, a nivel de integridad como seres humanos que somos, a nivel sicológico, filosófico y social. Tuve profesores de los buenos como también de los que les interesaban un bledo si se abusaba de la capacidad de trabajo de algún subordinado, pero todos coincidían en una sola cosa: Prosperidad para la organización, la cual supuestamente conlleva a la satisfacción de todas las necesidades habidas y por haber (jerarquía de las necesidades de Maslow); de por sí esa teoría subliminalmente nos dice una sola cosa, de manera resumida: Venimos al mundo para satisfacer necesidades. Entonces, por un momento lo creí verdad, ya que lógicamente era coherente. El tiempo pasó y me desvié por otros caminos y adquirí muchas experiencias que no relataré en este texto, así que me di cuenta que muchas de las necesidades que tenía como ser humano, a medida que las iba satisfaciendo cada vez tenía más y más necesidades, como un círculo vicioso, como una cadena sin fin; debido a esto llegué a una sola conclusión: mientras más nos preocupemos en neutralizar una necesidad, surgirá otra más fuerte que la anterior; por tanto la solución está en neutralizar esa sensación de deseo, de necesidad, de aferrarnos a algo sea este un bien u otro individuo. En ese momento fue cuando me di cuenta que había descubierto el secreto de la vida y la gran mentira en la que vivimos todas las personas. Me sentí bendecida por haber abierto los ojos de ese sueño tan profundo en el que la mayoría de personas nacemos. Y es que existen personas que nacen dormidos y durante su vida imitan lo que ya está impuesto en la sociedad como “bueno” o “normal” y llegan a morir así, sin saber el verdadero sentido de la vida. Eliminado el deseo, la necesidad; eliminado el sufrimiento. Y esto lo corroboré en distintos textos que leí sobre religiones implantadas durante siglos en el mundo a lo largo de la historia, lo cual se puede confirmar en cualquier escrito sobre la verdadera moral y ética social.
Vivimos adormecidos con los grandes descubrimientos en ciencia y tecnología realizados por grandes universidades, creyendo que ese es el verdadero conocimiento el cual (nuevamente el círculo vicioso) te permitirá adquirir dinero (sistema capitalista), satisfacer tus necesidades y ser “feliz”; esto es el pseudo-moralismo . Y olvidamos lo que en realidad importa y verdaderamente nos llevará a la paz con nosotros mismos y con el resto de la humanidad, nos olvidamos del amor (no del amor que nos suelen representar las industrias televisivas y cinematográficas) que es el sentimiento más poderoso existente y que por medio de él podemos trascender y lograr la verdadera felicidad sin círculos viciosos que únicamente traen sufrimientos.
Sin duda alguna, este sistema es en el que vivimos actualmente, el cual únicamente enriquece a los que ya son ricos y hacen creer a los demás que siguiendo sus disciplinas pueden llegar a ser como ellos, dejando de lado la parte humana de cada individuo, alimentando el egoísmo, la avaricia, el odio, atropellando los derechos del prójimo; después de todo, vivimos en la frase: el fin justifica los medios, y el resto que se joda, así como se está jodiendo actualmente la gente en Siria por el abuso de autoridad de soldados, quienes cometen atrocidades día a día con la civilización, ejecutan familias enteras, torturan niños, y lo que es peor, amenazan a la gente para que no los delaten. Cada vez que leo noticias como estas simplemente digo: ¿Dónde mierda están los derechos humanos? ¿Dónde carajo quedó el lado bueno de las personas? ¿Qué pasó?...Al fin y al cabo la respuesta ya la sabemos, solo está en que decidamos despertar y que cuando lo hagamos tengamos los cojones de tomar cartas en el asunto y empezar el verdadero cambio. No puedo terminar sin citar a Margaret Mead: “Nunca dudes que un pequeño grupo de personas pensantes y comprometidos pueden cambiar el mundo.


domingo, 3 de junio de 2012

CRIsis-CRÍtico-CRIstina.


¡Qué bien se siente! Hace mucho que no sabía lo que era realmente la “soledad” (la explicación de las comillas la haré saber más adelante). Me voy dando cuenta con el pasar del tiempo que en realidad uno no está solo; pero muchos dicen sí estarlo, que más bien considero es porque en realidad lo desean así.La soledad no existe por más que queramos, así no haya personas a nuestro alrededor, así desaparezca la civilización entera y nos encontremos en la “nada”, siempre vamos a estar acompañados de nuestros pensamientos, sentimientos y emociones; los compañeros que estarán con nosotros hasta el final de nuestra vida.Actualmente vivimos atormentados y absorbidos por cosas que en realidad no merecen la pena ya que por más que consigamos el máximo poder en el mundo y la máxima riqueza, al fin y al cabo llegaremos a lo mismo: La Muerte, la cual es tan temida por muchos y nos cuesta entender que es una etapa más de la vida.Me encuentro en un estado cuasi-primitivo y concluyo que era esto lo que necesitaba: dejar de depender de cosas terrenales y no dejarme absorber por cosas que el sistema impone. Con esto no pretendo decir que soy una renegada, aunque muchos lo crean así; únicamente busco simplificar la vida para así evitar tanto sufrimiento y poder vivir en la verdadera armonía, que no se logra con las tropas de una nación ni con leyes hechas por hombres; sino que se logra a través de los sentimientos más puros de nuestra esencia, dejando de lado nuestra parte destructiva que es representado por sentimientos como el egoísmo, la avaricia, los celos, la envidia, la codicia, el odio, etc.A pesar de muchas desavenencias y malas experiencias a lo largo de mi vida; siempre en un comienzo busqué sobreponerme ante los problemas y enfrentarme de manera muy valiente lo cual me conllevaba a reprimir mis verdaderas emociones y sentimientos; al mismo tiempo siempre busqué el lado positivo y era que el ser así me ayudó a ver la vida desde otra perspectiva. Bien dicen de hasta de lo malo uno aprende. Con el pasar de los años, sin darme cuenta cómo emergieron de manera sorpresiva todo lo que yo había reprimido, no de manera rebelde, tampoco fui una malcriada, pero sí me convertí poco a poco en una orate e ilusa persona. El proceso de transformación fue muy chocante porque de pronto  pasé de ser una persona ejemplar, correcta, con todas las características que la sociedad califica como buenas, a ser una persona que se cansó de ser así y que simplemente quiso liberarse de toda responsabilidad porque se dio cuenta de que lo que estaba haciendo no era lo correcto en realidad, sino que era hacer lo que el resto impone.Pasé por muchas experiencias desagradables pero que gracias a Dios me sirvió de mucho para darme cuenta de lo que en realidad trata la vida, su verdadero sentido. Así que me dediqué a buscar información de manera general, todo el conocimiento posible para así poder sustentar mi despertar. En un primer momento creí que estaba loca y que necesitaba terapia, es que nadie lograba entenderme y me sentía al borde de la desesperación, pero nuevamente mi valentía apareció con esta frase: “Eres diferente, única, así que sigue siéndote fiel a ti misma”. El tiempo pasó y decidí seguir liberándome, quería saber hasta dónde era capaz de llegar, así que lo hice.Vi otras realidades, otros mundos y me di cuenta que no todo era como lo pintaban en la sociedad. Mi vida cambió rotundamente; experimenté el placer en ciertas formas y descubrí que me sentía muy bien así. Recuerdo que protestaba con mis padres por ciertas decisiones que aún tengo que acatar, lo cual me parece de lo más denigrante porque por más hijo/a que uno sea, uno es libre y tiene su propia forma de ser. Pero bueno, sin que me desvíe del tema, solía tener fuertes crisis entre lo que quería realmente hacer y lo que estaba haciendo; eran los peores momentos de mi vida porque por más que trataba de explicar lo que me sucedía, nadie lograba comprender y solo me aconsejaban con las oraciones típicas de esta sociedad, lo cual hacía que empeorara mi estado. Para ese entonces vivía en un tremendo caos, sentía que todo era una maldita confusión. Me enredé con personas valiosas, otras no y simplemente fueron aves de paso, pero seguía aprendiendo de todo, hasta de lo más insignificante, fue en ese entonces cuando comencé a darme cuenta de los momentos mágicos de la vida que muchos ya no ven porque no despiertan del sueño profundo en el que han caído. Había momentos en los cuales sentía que me movía por inercia pero luego me di cuenta que los que están verdaderamente así son los que aún siguen dormidos.Ya me estoy acostumbrando a que el resto me mire como un bicho raro, como la persona ilusa que no tendrá éxito en la vida; y sí, es cierto, soy todo aquello, pero debo recalcar que con mi utopía soy feliz y si el éxito conlleva a la felicidad, pues yo me salté ese escaloncito y escogí ser feliz directamente, sin complicarme tanto.