¡Qué bien se
siente! Hace mucho que no sabía lo que era realmente la “soledad” (la
explicación de las comillas la haré saber más adelante). Me voy dando cuenta
con el pasar del tiempo que en realidad uno no está solo; pero muchos dicen sí
estarlo, que más bien considero es porque en realidad lo desean así.La soledad no
existe por más que queramos, así no haya personas a nuestro alrededor, así
desaparezca la civilización entera y nos encontremos en la “nada”, siempre
vamos a estar acompañados de nuestros pensamientos, sentimientos y emociones;
los compañeros que estarán con nosotros hasta el final de nuestra vida.Actualmente
vivimos atormentados y absorbidos por cosas que en realidad no merecen la pena
ya que por más que consigamos el máximo poder en el mundo y la máxima riqueza,
al fin y al cabo llegaremos a lo mismo: La Muerte, la cual es tan temida por
muchos y nos cuesta entender que es una etapa más de la vida.Me encuentro en
un estado cuasi-primitivo y concluyo que era esto lo que necesitaba: dejar de
depender de cosas terrenales y no dejarme absorber por cosas que el sistema
impone. Con esto no pretendo decir que soy una renegada, aunque muchos lo crean
así; únicamente busco simplificar la vida para así evitar tanto sufrimiento y
poder vivir en la verdadera armonía, que no se logra con las tropas de una
nación ni con leyes hechas por hombres; sino que se logra a través de los
sentimientos más puros de nuestra esencia, dejando de lado nuestra parte
destructiva que es representado por sentimientos como el egoísmo, la avaricia,
los celos, la envidia, la codicia, el odio, etc.A pesar de
muchas desavenencias y malas experiencias a lo largo de mi vida; siempre en un
comienzo busqué sobreponerme ante los problemas y enfrentarme de manera muy
valiente lo cual me conllevaba a reprimir mis verdaderas emociones y
sentimientos; al mismo tiempo siempre busqué el lado positivo y era que el ser
así me ayudó a ver la vida desde otra perspectiva. Bien dicen de hasta de lo
malo uno aprende. Con el pasar de los años, sin darme cuenta cómo emergieron de
manera sorpresiva todo lo que yo había reprimido, no de manera rebelde, tampoco
fui una malcriada, pero sí me convertí poco a poco en una orate e ilusa
persona. El proceso de transformación fue muy chocante porque de pronto pasé de ser una persona ejemplar, correcta,
con todas las características que la sociedad califica como buenas, a ser una
persona que se cansó de ser así y que simplemente quiso liberarse de toda
responsabilidad porque se dio cuenta de que lo que estaba haciendo no era lo
correcto en realidad, sino que era hacer lo que el resto impone.Pasé por muchas
experiencias desagradables pero que gracias a Dios me sirvió de mucho para
darme cuenta de lo que en realidad trata la vida, su verdadero sentido. Así que
me dediqué a buscar información de manera general, todo el conocimiento posible
para así poder sustentar mi despertar. En un primer momento creí que estaba
loca y que necesitaba terapia, es que nadie lograba entenderme y me sentía al
borde de la desesperación, pero nuevamente mi valentía apareció con esta frase:
“Eres diferente, única, así que sigue
siéndote fiel a ti misma”. El tiempo pasó y decidí seguir liberándome,
quería saber hasta dónde era capaz de llegar, así que lo hice.Vi otras
realidades, otros mundos y me di cuenta que no todo era como lo pintaban en la
sociedad. Mi vida cambió rotundamente; experimenté el placer en ciertas formas
y descubrí que me sentía muy bien así. Recuerdo que protestaba con mis padres
por ciertas decisiones que aún tengo que acatar, lo cual me parece de lo más
denigrante porque por más hijo/a que uno sea, uno es libre y tiene su propia
forma de ser. Pero bueno, sin que me desvíe del tema, solía tener fuertes
crisis entre lo que quería realmente hacer y lo que estaba haciendo; eran los
peores momentos de mi vida porque por más que trataba de explicar lo que me
sucedía, nadie lograba comprender y solo me aconsejaban con las oraciones
típicas de esta sociedad, lo cual hacía que empeorara mi estado. Para ese
entonces vivía en un tremendo caos, sentía que todo era una maldita confusión.
Me enredé con personas valiosas, otras no y simplemente fueron aves de paso,
pero seguía aprendiendo de todo, hasta de lo más insignificante, fue en ese
entonces cuando comencé a darme cuenta de los momentos mágicos de la vida que
muchos ya no ven porque no despiertan del sueño profundo en el que han caído.
Había momentos en los cuales sentía que me movía por inercia pero luego me di
cuenta que los que están verdaderamente así son los que aún siguen dormidos.Ya me estoy
acostumbrando a que el resto me mire como un bicho raro, como la persona ilusa
que no tendrá éxito en la vida; y sí, es cierto, soy todo aquello, pero debo
recalcar que con mi utopía soy feliz y si el éxito conlleva a la felicidad,
pues yo me salté ese escaloncito y escogí ser feliz directamente, sin
complicarme tanto.
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